A amarse, carajo…

Yo sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo.

De veras, se los dice alguien que tardó años en pararse frente al espejo y decirse de corazón “Mae, te amo, sos demasiado chiva y finalmente, FINALMENTE, estoy en paz con vos, con la manera en que lucís, con la personalidad que tenés.” Alguien que pasó por ese proceso de sentirse cómoda en su piel y de ignorar o mandar para la porra todo lo que no se alineara con esa afirmación.

No se trata de ser narcisista o de conformarse y no trabajar en nuestra mejor versión. Tampoco se trata de que ahora todo se desarrolla en el mundo de chocolate y tengo todas las respuestas, o me creo la gran cosota que merece ser reverenciada. No, tengo días malos como todo el mundo, de esos días en que me digo “Mae…¿es en serio? ¿Por qué usted es así?”, y termino coronando con algun display de drama. Pero esos días, por fortuna, son cada vez menos.

Amarse no es fácil…

Al contrario, es bastante difícil y más cuando existen miles de presiones para:

1) Sentir que nos somos suficiente para el mundo de la forma que somos y…

2) Cuando los medios, la publicidad y demás nos pasan martillando el concepto del amor romántico, ese donde estaremos completos el día que encontremos a la media naranja y por lo tanto no hace falta trabajar en el amor propio porque ese amor de película me va a salvar de todo (el concepto más mierda que pueda existir).

Yo por ejemplo, pasé gran parte de mi vida autocriticándome por varias cosas, algunas de ellas insalvables porque así nací y no es mucho lo que pueda hacer para cambiarlas. Desde lo superficial, como la colochera de mi cabello (considerado pelo malo para los estándares tradicionales de belleza) hasta lo más inherente, como es mi personalidad introvertida, la cual odié muchas veces porque no se adaptaba a lo que la sociedad pedía. ¿Cuántos de nosotros no hemos gastado un montón tiempo fijándonos en lo que, en teoría, está mal con nosotros (porque en realidad no lo está) en lugar de autoconocernos y ver que estos rasgos son los que nos hacen ser tan chivas?

Y luego está el amor romántico, esa historia de terror donde es misión imposible pensar en autoconocerse y amarse porque la idea es que venga Fulanito o Sutanita con su amor incondicional y a prueba de balas a arreglar todo lo que está mal conmigo. ¿Les suena familiar este cuento?

La cosa que Fulanito y Sutanita también tienen sus propios problemas por arreglar. Aunque suene a libro de autoayuda barato, esa cita que dice “you cannot pour from an empty cup” es super cierta. Para dar a otros, hay que estar llenos por dentro primero. Para eso hay que amarse. Y para amarse, hay que darse ese tiempo de conocerse a uno mismo.

¿Y cómo le hago para amarme?

Obviamente no hay fórmulas mágicas, pero creo que uno puede empezar por aquí.

1)Pase mucho tiempo a solas

A los introvertidos esto no nos cuesta mucho porque de natural somos personas que buscamos la soledad para recargar baterías. Nuestra energía viene de adentro, de la introspección, de pasar mucho tiempo en nuestro cerebro y de darnos el chance de hacer cosas por nuestra cuenta. Solemos disfrutar mucho de nuestra compañía y eso nos da un poquitín de ventaja porque esa soledad nos ayuda a saber mejor que nos gusta y que no.

Entiendo que a los extrovertidos este punto les pueda significar alguna dificultad, porque funcionan a la inversa, su energía proviene de la interacción. Todo bien, pero de ser posible pase un ratico con usted mismo. Salga solo, vaya a comer solo, al cine solo, aunque sea para ver que pasa. Suena feo, pero uno no siempre va a estar rodeado de gente y por eso es genial aprender a disfrutar de uno y de ser de alguna forma su propio mejor amigo.

2)Si viene saliendo de una relación, no brinque a otra de inmediato

¡Te lo pedimos Señor! Talvez yo no sea la persona más adecuada para hablar de esto puesto que llevo 14 años en una relación estable y hace mucho salí del “mercado” (por más feo que suene, no se me ocurre otra palabra), pero por favor gente, dénse tiempo luego de terminar una relación para estar con ustedes mismos.

Conozco muchos casos, algunos cercanos a mí, de gente que no ha roto una relación cuando ya está brincando a la siguiente. Ni siquiera un mes de soltería se dieron. Son esas personas que uno ve que nunca están por su cuenta, siempre tienen que tener novio/a y uno se pregunta que será lo que sienten en su interior para tener esa necesidad.

No quiero juzgar, al final todo mundo hace de su culo un florero, pero en mi opinión eso les priva de la oportunidad de conocerse mejor y de establecer estándares más altos. Porque muchas veces, con tal de no estar “solos” se conforman con la primera carroña que aparece y es como el perro arrepentido del Chavo del 8, vuelve y se repite el patrón por los siglos de los siglos, amén. En el mejor de los casos encuentran a alguien buena nota, pero me sigue pareciendo que supeditan su existencia y amor propio al amor que alguien más pueda brindarles.

Si usted que lee esto está en esta situación y siente la tentación de brincar a otra relación, pare un momentito a ver cual es la motivación que tiene. Si es el miedo a la soledad, eso es lo que ocupa precisamente, estar con usted mismo al menos un ratito.

3)Busque ayuda, si es necesario

Yo no soy psicológa ni terapeuta y por lo tanto lo que aconsejo por aquí no es ninguna clase de pomada china milagrosa. De algún modo doy volados que me han servido, pero a veces el asunto es más complejo de lo que parece y es ahí donde ayuda muchísimo ir donde un profesional en salud mental.

En tiempos en que las enfermedades mentales tienen cada vez mayor visibilidad (porque por dicha ya no son cosas de locos o ganas de llamar la atención), buscar ayuda ya no es tabú o motivo de verguenza. Si usted siente que necesita trabajar en usted pero no tiene la motivación para hacerlo por sí sólo, déle, busque un buen terapeuta, alguien que lo guíe para resolver esos asuntos que le impiden estar más contento con usted mismo.

A mí de niña y adolescente me enviaron al psicólogo dos veces por problemas de autoestima, sólo que los profesionales que me vieron básicamente me dijeron “Usted es muy bonita, no piense lo contrario ¡bye!” y yo como “¿Y ahora qué?”. Lo cuento como una anécdota que ahora me da risa, pero de ahí la importancia de hacer click con ese profesional para sacar el mayor provecho de la experiencia (y la plata, que baratos no son).

A manera de conclusión

Hay muchísimas formas de amor y uno es afortunado en la vida si logra experimentar al menos una de ellas. Creo, eso sí, que el amor más importante siempre va a ser el que uno sienta por sí mismo. Si ese amor no existe o está muy dañado, no hay amor externo que lo compense.

Si aún está en el camino de quererse más y recordarse lo mucho que patea traseros, dejeme decirle que va bien. Talvez no pase de la noche a la mañana, pero está pasando y eso basta.

Hoy que es 14 de febrero, celébrelo diferente. Párese frente al espejo, mire a ese rostro que aparece frente a usted y dígale “TE AMOOOOO, CARAJOOOO!”. ¿Sí o no es la mejor celebración?

Si te gustó, compartilo!

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