Guía express de Chile- Episodio 3: Aún en Atacama y rumbo a…

El Volcán Licancabur, rumbo a la frontera del Paso de Jama con Argentina

Pues sí, ¡seguimos en Atacama todavía!

No se me da mucho eso de los posts hiper resumidos y por eso mejor segmenté en 3 esta miniguía del desierto más seco del mundo. Si se perdieron las dos primeras partes, pueden encontrarlas aquí y aquí.

Seguimos entonces, con el recuento de atracciones para ver en San Pedro de Atacama:

Salar de Tara y Paso de Jama

Visitando los Monjes de la Pacana

En nuestro tercer día en el desierto decidimos ir sin rumbo fijo, sólo sabíamos que tomaríamos la ruta del paso de Jama, al oeste de San Pedro. Por aquí se llega eventualmente a otra frontera con Argentina y se pasa cerca del puesto fronterizo con Bolivia.

Como en toda la región, y no me canso de decirlo, más que el destino los hermoso es la ruta. Se empieza a subir, y subir, hasta casi pegar las narices con el increíble volcán Licancabur y su forma de conito perfecto. Al fondo, el Salar de Atacama en toda su extensión. Una vez arriba, a más de 400 m.s.n.m, se empiezan a ver otro tipo de paisajes más áridos pero gualmente deslumbrantes. Hay lagunas, por supuesto, vicuñas por doquier, uno que otro zorro o ñandú, y cerros coloridos.

Cuando comenzamos a bajar me llevé una sorpresa: frente a mis ojos estaban los Monjes de la Pacana. ¿Y eso con que se come? Se les llama así a un conjunto de formaciones rocosas en medio del desierto, algunas de gran altura, que le brindan aire más marciano todavía a la zona.

Yo tenía muchas ganas de verlos, pero ya me había resignado a no hacerlo porque en la oficina de turismo de San Pedro nos dijeron que estaban dentro del Salar de Tara, el cual se encontraba cerrado hasta finales de diciembre. Ni modo, me dije, por lo tanto la sorpresa fue muy agradable porque resulta que los Monjes están prácticamente al lado de la carretera principal, sólo hay que desviarse un poquito por algunos trillos de lastre y arena.

Aquí mucho ojo. Cerca se encuentra la “entrada” del Salar de Tara. Lo pongo entre comillas, porque en realidad un simple rótulo que dice “Bienvenidos al Salar de Tara. Reserva Los Flamencos. CONAF”. Pero no hay camino formal, no hay personal, y es fácil perderse porque sólo existen los trillos hechos por las busetas de turismo. A nosotros nos dijeron de hecho que esta excursión era mejor hacerla en tour, porque es facilísmo perder la orientación y terminar en Argentina sin saber cómo devolverse.

Nosotros decidimos no aventurarnos en vano y mejor nos quedamos cerca de la carretera. Un poco más adelante había un parador super bonito para ver otro sector del Salar de Aguascalientes. Ahí nos detuvimos para comer unas galleticas con atún e InkaCola, y emprendimos el regreso.

¿Vale la pena? Sí, pero yo les aconsejaría que hagan este recorrido ya de último. Primero por la altura, y luego porque en mi opinión es mucho más lindo el tour a las Lagunas Altiplánicas y al Tatio. Aún así, esta ruta tiene mucho encanto y es más “off the beaten path” que le dicen. Otro plus es que no hay que pagar entradas.

Valle de La Luna

La trampa turística más famosa de la región. Así resumiría la visita a este lugar.

El problema no es que sea feo o sin gracia, de hecho es un escenario natural muy bonito y que encapsula las ideas que uno tiene sobre lo que es un desierto: enormes dunas de arena, rocas, poquísima vegetación y la sensación de estar en otro planeta. Pero al ser la atracción más cercana a San Pedro, es obvio que va a haber MARES de gente tratando de entrar, sobre todo a la hora del atardecer.

La entrada, sino me equivoco, cuesta alrededor de 5000 CLP ($8 aproximadamente) y el gran atractivo es precisamente ver la puesta de sol en la Duna Mayor. La gran mayoría de excursiones llegan alrededor de las 5 pm, pues todo el mundo va como loco a subir la pendiente que va hacia la duna con tal de agarrar buen campo. Aparte de esto, los otros atractivos son una cueva de sal (en la cual tengo mis dudas con respecto a las medidas de seguridad, demasiada gente adentro y sin ningún tipo de protección) y varias formaciones rocosas como las Tres Marías y el “Anfiteatro”.

Para ser sincera, creo que no vale la pena el alboroto. Como digo, el lugar tiene su gracia, pero si quieren explorarlo tranquilamente yo recomendaría ir bien temprano en la mañana para evitar las multitudes. De igual forma, no es algo que hay que hacer sí o sí en la zona. Nosotros lo dejamos para el penúltimo día aprovechando que ya habíamos visto bastantes cosas.

Valle Arco Iris, Petroglifos de Yerbas Buenas y Río Grande

Camino a Río Grande

Este es quizá el recorrido más alternativo que hicimos durante nuestra estadía en el desierto. Creo que pocas personas lo hacen, pues todos los demás atractivos tienen mucha más publicidad y la gran mayoría de gente sólo se queda por unos 3 días en la zona y luego se va para Bolivia. Cómo nosotros decidimos no ir a Bolivia por ahora y aprovechar para ver bien el desierto, en nuestro cuarto día nos fuimos por esta ruta.

Para llegar, hay que devolverse unos 15 km por la carretera que va hacia Calama y desviarse a la derecha. Lo primero que se ve son los Petroglifos.

Es un recorrido corto en el cuál se ven grabados sobre las piedras, alusivos a elementos de las culturas originarias del desierto. Por ejemplo, hay piedras con grabados de llamas, zorros, humanos, etc. Hay dos áreas para visitar, pero nosotros sólo fuimos a la primera, la que está más accesible al público. En todo caso, es bastante repetitivo, así que creo que con ir la primera zona es más que suficiente. La entrada está en alrededor de 3000CLP ($5 mas o menos).

Después continuamos unos 10 km hacia dentro, para ir al pueblito de Río Grande. Es, literalmente, un pueblo en medio de la nada. Luego de llegar a un gran arco decorado con motivos indígenas, se comienza a bajar…y bajar…y bajar por una carretera muy estrecha y llena de curvas. A un lado está el vacío y al otro un paredón de roca suelta (inserte risa nerviosa aquí).

Finalmente, el pueblo está en el fondo de una quebrada, donde pasa un pequeño río y hay un vado donde pastan llamas y alpacas. Por un momento pensamos que era un pueblo fantasma, porque no salía ni una sola persona. Dimos una vuelta rápida, tomamos una foto a su iglesia (pequeñita pero bonita) y al puro final fue que vimos como a dos personas por la calle. Imaginamos que la mayoría andaban haciendo labores de campo o trabajando en algún otra cosa. La vida en estos lugares es muy diferente de como la conocemos.

El Valle Arco Iris, con sus tonos de verde, blanco y un poco de azul.

A la vuelta, nos desviamos a la derecha para ir al Valle Arcoiris, última escala del recorrido. Como su nombre lo dice, es una formación montañosa con varios colores debido a la composición mineral. Si bien no tiene el factor wow del Vinicunca o del Cerro Purmamarca, sí es un paisaje agradable, sobre todo porque hay poquita gente visitándolo y porque es todo un deleite para las personas que les gusta la geología (Atacama en general es el paraíso de los geólogos y amantes de las rocas).

Nos tomamos algunas fotos por acá y ya luego emprendimos el regreso a San Pedro, porque había que empacar maleta para el día siguiente.

Para terminar, algunos tips MUY útiles

Primero, gracias por haber leído toda esta miniguía que al final no fue tan mini 🙂 Considerando que hay muchísimo más que ver en San Pedro de Atacama, esto al menos es un buen comienzo. Quiero terminar dándoles unos cuantos tips útiles para su estadía, para evitar contratiempos o malos ratos:

  • Si van a cambiar dinero, en San Pedro hay montones de opciones de casas de cambio. Casi todas están concentradas en Calle Caracoles, que es la principal calle comercial del pueblo. Una vez ahí, les recomiendo: 1) Ir a todas y preguntar cuál es el tipo de cambio para ver cuál les da la mejor conversión y 2) Llevar únicamente billetes en excelente estado, entiéndase sin una sola mancha, arruga, o rotura. En Chile en general, es un dolor cambiar billetes porque no aceptan el más mínimo defecto. Eso sí, ojo al Cristo, porque ellos a la hora de darte dinero chileno si te meten billetes con defectos. Mi marido, que es bien peleón, se plantó y exigió que así como nos exigieron dólares inmaculados, que nos dieran también billetes chilenos en óptimas condiciones.
  • Si quieren comer en restaurantes decentes, recuerden que TODO se concentra en San Pedro. En las diferentes rutas hacia los atractivos turísticos practicamente no hay nada. En los pueblitos de Socaire, Toconao y Machuca hay donde comprar abarrotes y ventas de comida rápida, pero pequeñas. Imagino que hay algunos comedores, pero no están como a la vista. Si van con tour organizado, creo que la comida se incluye o mínimo se les da algún tipo de refrigerio, pero si van por su cuenta les recomiendo comprar sus cositas para el picnic en San Pedro.
  • Lleven harto bloqueador solar, sombrero, anteojos oscuros, agua y más agua en cualquier época. Si van en verano o primavera, es bueno andar blusas o camisas manga larga de tela ligera para evitar quemaduras sin ahogarse del calor. Como también hace frío, una buena sueter será suficiente. Si van en la madrugada al Tatio, lleven una sueter más fuerte, guantes, gorro, bufanda y todo lo que se les ocurra.
  • Como el clima es muy seco, las fosas nasales se irritan y los labios se parten, así que lleven también vaselina o algún humectante y manteca de cacao.
  • Si se van por la opción de carro, recuerden que solo hay UNA gasolinera en todo el pueblo y después de ahí sería en Calama. Así que a llenar el tanque cada vez que se pueda para evitar contratiempos.

Y bueno, ¡creo que ahora sí es todo! Espero que todas estas recomendaciones les sirvan de mucho en su próxima aventura al desierto de Atacama. Cualquier pregunta, en los comentarios y con muchísimo gusto les respondo 🙂

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